Ñ de Ñoquis

Ñ. La peor de las letras del abecedario español para poder hacer una publicación de Días de Abecedario. Así que, nuevamente, hablaré de comida. Ñ de Ñoquis.

Como muchos saben (los que me conocen, obvio) no sé cocinar –y tampoco me interesa demasiado :B- pero me encanta comer.

Algunas de mis comidas predilectas son:

  • la lasagna de mi mamá (la que hace mi novio se parece mucho a la de ella),
  • el bizcochuelo de mi tía I.,
  • las empanadas jugosas de carne de mi abuela,
  • los ñoquis de la tía M.

Los ñoquis de la tía M. los probé de muy pequeña alguna vez que me quedé a dormir en su casa (es la madre mi prima Mai que nombré en D de Dulce de Leche y en M de Momentos). Ñoquis caseros, amasados por ella. Con mi hermano siempre le decimos a mi mamá que sus ñoquis son ricos, pero que no hay como los de la tía M. No porque seamos malos, sino porque es la realidad 😛

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N de No te rindas

No te rindas, de Mario Benedetti

No te rindas, aún estás a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños,
porque la vida es tuya y tuyo también el deseo,
porque lo has querido y porque te quiero.

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M de Momentos

Y llegué a la mitad del desafío Días de Abecedario. La M, letra número trece de veintiséis. La M de Momentos. Momentos que viví en la infancia.

Hay momentos de la vida que quedan grabados en la memoria vaya uno a saber porqué. Algunos recuerdos son muy claros, otros no tanto y otros quizá sabemos que los vivimos pero no tenemos una imagen como registro. De hecho, el título de este blog surge de uno de esos momentos (ver “Sobre el blog”) y hoy vengo a compartirles otros mas.

Cuando éramos pequeños y pre-adolescentes nos juntábamos siempre con mis primos, tanto en alguna casa como en el club “Las Banderitas” (un club de barrio del que nuestros padres formaban y forman parte de la comisión directiva –y ahora algunos de nosotros también-). En el club jugábamos a “La Brujita de los siete colores”, al “matasapo” (o “quemado”), al fútbol, a la mancha, a las escondidas, de noche salíamos a juntar “bichitos de luz”, alguna que otra vez hemos jugado al “juego de la copa” (similar a la “ouija”). Y cuando nos juntábamos en alguna casa hacíamos tortas (pobre tía Ilda, siempre le gastábamos los ingredientes jajaja), mirábamos películas o videos (de viajes familiares, cumpleaños, desfiles, fiestas… todo muy de los 90) y dormíamos todos juntos.

Una vez, éramos todas mujeres en la casa de mi prima Mai (no recuerdo quiénes estábamos, pero seguramente Mai, So, Den y yo… quizá alguien más) y de repente empezamos a escuchar ruidos raros. Tanta película que habíamos visto en nuestras cortas vidas hizo que hagamos la siguiente boludes: cerramos todas las puertas con llave y agarramos un cuchillo. ¿Para qué el cuchillo? Para pasarlo por debajo de la puerta y usarlo como ‘espejo’ para ver si había algún ladrón. Sí, sí, muchas películas. Igual, creo que la idea fue de So, no me hago cargo de dicha idea 😛 aunque tampoco la refuté, jajaja. Para que se queden tranquilos (?) les cuento que eran el boludo de mi primo y otro amigo que nos querían asustar.

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L de Libros

Como no podía ser de otra manera, la L tratará de Libros, una de las cosas más lindas que hay en el mundo. En realidad voy a enfocarme en mis comienzos con la lectura más que nada.

Desde pequeña mi madre nos leía cuentos a mí y a mi hermano. Todas las noches, antes de dormir, nos juntábamos en mi habitación o en la de mi hermano y leíamos en la cama. Al principio leía ella, claro, nosotros no sabíamos leer. A medida que fuimos aprendiendo, nos íbamos turnando y leíamos entre los tres.

Yo aprendí a leer con un libro cuya protagonista principal se llamaba Anita (no recuerdo el título del libro). Me acuerdo que dicho nombre era la primer palabra del cuento y que me costó leerla. Pero según mi mamá, eso fue lo único que me costó, porque después de leer ‘Anita’ leí, básicamente, todo el cuento de corrido.

Mi papá, cuando iba a trabajar, nos compraba todas las semanas (creo que salían semanalmente) las revistas Billiken y Anteojito (que las usamos más que a los manuales escolares para sacar información y hacer nuestras tareas), que cada tanto publicaba material y libros para armar bibliotecas y una de ellas era de cuentos infantiles.

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K de Karma

Sigo firme publicando diariamente los Días de Abecedario, pero la letra de hoy es complicada. Se me habían ocurrido algunas palabras pero ¿qué escribir sobre ellas? Kilo, kiosco, kiwi, karate, karaoke, kimono, karintos (karintos los amoooo –son una especie de palitos japoneses que me encantan), Kawamura (el apellido de una familia amiga japonesa, jajaja, tenía la idea de hablar un poco de su cultura pero no tengo la suficiente información como para hacerme la sabionda (?) y tampoco quiero mandar fruta, así que… si les interesa pueden ver un video de un programa de TV en donde hablan de eso y muestran a la comunidad que está por la zona de La Plata -> clic aquí), KARMA. Hablemos del karma. ¿Ustedes creen en el karma? Yo no sé. A veces sí, a veces no. Para algunos se llama ‘Justicia Divina’, otros lo expresan como ‘todo vuelve en la/esta vida’. Pero ¿existe realmente? Muchas veces creo que es injusta la vida y el karma no actúa sobre las personas que se lo merecen (de todas formas ¿quién soy yo para decir que merecen tal o cual cosa? Pero entienden a lo que voy, ¿no?). Cuando entro en modo depresiva a veces pienso que mis trastornos psicólogicos (suena a que estoy re loca, jajaja) son mi karma. Algo tengo que haber hecho en algún momento de mi vida como para tener que merecer y lidiar con esta mierda durante tanto tiempo. ¡Tenía 16 años cuando empecé!, ¡16, loco! Y 19 cuando empeoró todo con la agorafobia. Me da bronca. Además, ¿qué pude haber hecho en 16 o 19 años de vida como para que me devuelvan el bumerang de esa forma? Sigue leyendo