C de Cambios y avances – Agorafobia – (sobre)vivir con ella [parte III]

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¡Hola a todos! Acá les dejo la última parte de mi experiencia (sobre)viviendo con agorafobia. En la letra A, les conté sobre mis antecedentes y en la B comencé a escribir sobre cuándo comenzó todo y el tratamiento. Hoy vengo a contarles los cambios, retrocesos y avances que tuve mientras me enfrentaba (y enfrento) a mi ansiedad.

Cuando empecé con los síntomas, sólo salía si me llevaba mi padre en su auto. Así que, empecé a dejar materias de la facu, porque iba sólo a las que me podía llevar. A todos los lugares a los que iba si me llevaban no la pasaba tan mal. Hasta que en noviembre de 2008 me llevaron a la República de los Niños, a ver la Expoflor… la pasé fatal. Ahí dejé de ir a eventos sociales (o sea, cumpleaños, bodas, bautismos o cualquier fiesta familiar, sí iba. Ahora, lo que serían ferias, exposiciones, conciertos y cosas así, prefería tenerlas lejos). A la Repu volví a ir el año pasado, 2014, para ir a la Expoflor también. Y la pasé bien. De hecho, fui dos días a la expo.

Después empecé a viajar en remises, jamás en micro. Ni hablar de caminar sola por la calle. Después fui haciendo pruebas como viajar en micro con alguien (mi madre, obvio) para después viajar sola (Karina atendía en la ciudad de La Plata y mi novio –el actual, no el pelotudo del texto anterior- vivía allá también, así que o viajaba 45 minutos en micro o tenía un alto presupuesto en remises).

Dejé de ir a la cancha a ver a Estudiantes, porque en un partido la pasé TAN mal que por un tiempo no quise ir más… un tiempo que duró más de cinco años. Volví a ir hace un par de semanas y el síntoma ni apareció.

Dejé la facultad a mediados de 2008, pero volví en el 2009. Igual, perdí varios años… sí, sí, volví, me costó, hice las materias desde mi casa, me estoy por recibir, no me importa… me va a quedar la espina clavada de que perdí tiempo y que una carrera de tres años la hice en nueve (recién saqué la cuenta, casi me desmayo… NUEVE años para el título de tercer año. Si hiciera la licenciatura me recibiría no sé, estando en la tumba, ¡dios!). Sobre esto voy a hablar un poco en la U de Universidad.

Dejé de salir a bailar/ir a boliches. Durante los primeros meses seguí saliendo, pero tipo 4am ya no daba más y me volvía. Toda la noche comiendo caramelos/pastillas para las náuseas, hasta que ya no podía estar más ahí y tenía que volver. Pero después dejé de salir. Hasta el año pasado, noviembre de 2014, que tuve que estar en un boliche –mi novio se recibió y lo festejó con una cena en un lugar que después se hace boliche, al que obviamente después de cenar caían amigos. Capaz que si no me sentía obligada nunca lo hubiese intentado. Después de eso no volví a ir a otro, pero fue todo un logro y lo más importante es que no tuve novedades de los síntomas.

Tampoco iba al cine o cuando lo hacía la pasaba mal. Sobre todo en el momento de la ida y la espera para entrar. Mi novio vivía a, no sé, cuatro cuadras del cine y cuando salíamos caminando a veces hacía una cuadra y me tenía que volver. Capaz que daba media vuelta para volver y el síntoma se iba (literalmente. Esto me pasaba esperando el micro en la esquina de mi casa también, pegaba media vuelta para volverme y no tomar el micro y el bendito síntoma se me iba, así que, me quedaba igual esperando porque sabía que mis ganas de ir al baño era sólo ficción 😛 ), o capaz que volvíamos, iba al baño, y salía de vuelta. A veces las caminatas eran casi corridas, no sé, supongo que para no estar en la calle o para llegar rápido al cine porque sabía que había baños. Ah, sí, porque cuando hay baños –es lo primero que busco- estoy más tranquila teniendo el síntoma ese… (antes esquivaba cualquier baño, ni hablar de los públicos… ahora no, cualquier baño es bienvenido en mi mundo, ya no discrimino 😛 )

Cuando me fui de vacaciones con mi novio estuve en el medio de la montaña, entre ríos y cascadas, sin baños cerca y sobreviví 😛 creo que ni él ni yo sabemos qué/cómo pasó. Después me confesó que tuvo miedo que me ‘agarrara la locura’ en el medio de la nada, pero obviamente no me lo dijo en el momento (tomen nota, esto va en la parte de cosas que tienen que hacer los acompañantes de los fóbicos).

Nota: si bien mi novio dice que me ‘agarra la locura’, cabe remarcar que no estamos locos los fóbicos. Hay mucha gente que piensa que porque vamos a un psicólogo o a un psiquiatra estamos locos. Mi novio lo dice a modo de broma (espero ¬¬ jajaja), yo también lo digo… llega un momento en que me tengo que reír de mis síntomas y dejar de darles tanta importancia. Además tampoco creo que estoy loca (en el sentido de necesitar chaleco de fuerza o internación, claro). Con mis amigos bromeamos con que cuando nos juntamos yo llevo las drogas. Pero tengan en cuenta que si lo dicen en serio a la otra persona no le va a causar gracia y se va a sentir dolida, sobre todo si son personas cercanas. Hay cosas que se dicen y hay cosas que no. Para ayudar al que tiene el trastorno hay que tener un poco de tacto con este tema. Uno nunca sabe de qué manera puede afectar al otro (como pasa en todos los aspectos de la vida, ¿no? La gente digiere las cosas de distintas maneras), sobretodo siendo una persona inestable emocionalmente (sí, somos inestables, la ansiedad es una madeja de sentimientos que va desde la euforia a la depresión) que a veces puede afectarla mucho más.

En 2010 empecé a tomar clases de baile (que dejé en mayo de 2014) en donde hacen dos presentaciones por año (mitad y fin) en un teatro y compiten a nivel nacional a fin de año (con las preselectivas unos meses antes). Cuando fue la primera presentación lo hice ir a mi novio a las dos funciones por si me pasaba algo (nadie sabía de mi problemita… excepto la amiga con la que empecé a ir a las clases). Cuestión que estuve de diez (aunque por las dudas había tomado un pedacito de calmante) y el pobre de mi novio se tuvo que fumar dos funciones que eran casi idénticas. ¡Perdón, novio!
La primer competencia fue un horror… básicamente salí llorando de mi casa, llegué llorando al gimnasio (desde ahí salía un micro con todas las bailarinas y profesores) y tuve el síntoma durante horas –las competencias duran casi todo el día. Apenas pisé el escenario, se me pasó todo. Pero después no fui a las otras competencias hasta el 2013 que tomé coraje y fui. Salimos a las doce del mediodía del gimnasio, y bailamos a las doce de la noche, y después teníamos que esperar los resultados. Creo que volví a mi casa como a las cuatro de la mañana. Un día sensacional. Sin síntoma, al aire libre, con chicas que para ese entonces eran amigas (y lo siguen siendo), miles de personas, salimos subcampeonas (no lo podíamos creer, porque sentíamos que habíamos bailado horrible, nos patinábamos en el piso así que bailamos inseguras y habíamos visto a un par de grupos que competían con nosotras y eran sensacionales)… no sé, salió todo perfecto, tanto para el grupo como para mí a nivel personal.

Ya enfrenté, además de lo que conté arriba, a los supermercados, los supermercados mayoristas, Easy y Sodimac (que no sé si son supermercados o qué xD), un complejo de cines enorme en Avellaneda, una cena y caminata por Puerto Madero con primos que vinieron de España (y esto lo hice solita, o sea, no sola sino con gente que nunca me vio en estado de crisis, creo, no fue mi mamá ni mi novio, por ejemplo), el año pasado en la costa estuve un día sola y decidí salir a caminar, ir a un café, ir a una librería e ir al cine (nunca lo hice en mi ciudad, lo fui a hacer allá…), ya tolero estar en el bingo con la cantidad de gente que va siempre (¡cuánto vicio!), en Rosario -vacaciones con mi novio- fui a un par de shoppings. Seguramente me estoy olvidando de varias cosas más.

Ya casi nunca tengo el síntoma, pero antes de salir de mi casa tengo el ritual (?) de ir al baño sí o sí, para salir un poco más tranquila. Y a lo largo del tiempo fui adoptando técnicas: música cuando salgo sola (tengo una lista que se llama ‘antipánico’ jajaja, en donde tengo música movida que me da ganas de bailar); como dije antes, ir al baño antes de salir; si no me siento al 100% llevo los calmantes en la cartera, me hice un tatuaje como ‘recordatorio’ (en la T de Tatuaje hablaré sobre él) y si lo necesito hablo por teléfono con alguien, como para distraerme o algo así.

Me queda una misión pendiente todavía, y que Damián me va a matar seguramente si voy en mayo y todavía no lo hice, porque la vengo pateando hace tiempo: ir en micro a Buenos Aires. Si bien he viajado en micro hasta Junín (ciudad de origen de mi novio), esos micros tienen baño y no va repleto de gente. Veremos cuando concreto esto…

Para terminar, quiero aclara que (me parece que hablo por todos los que tenemos pánico y ansiedad) las personas que padecemos estos trastornos tratamos de ser lo MENOS egoístas posible, tratamos de NO condicionar la vida de los demás (bastante tortura es que una enfermedad nos haya condicionado a nosotros). Jamás le pedí a mi viejo que no fuera a trabajar para llevarme a algún lado, ni le dije a mis viejos que no fueran de vacaciones a algún lugar por si me pasaba algo… no sé, por dar un par de ejemplos. No creo que porque YO tenga este problema, los demás no puedan hacer cosas. De hecho, en un viaje a Cuba, como no me sentía bien y teníamos programada una excursión, les dije que se fueran y me quedé sola en el hotel (los lugares desconocidos son nuestros enemigos número uno, nada mejor que estar en nuestra zona de confort, y yo estaba a miles de kilómetros de esa zona) – me perdí de liberar tortugas marinas al  mar, pero bueno, no podía con todo 😛
La ansiedad jamás va a ser una excusa para molestar a los demás, porque lo que más queremos es ser independientes… independientes de la enfermedad, independientes de los pensamientos e independientes de las personas. Tampoco queremos dar lástima ni que nos traten como víctimas de nada. Además, en todo caso, creo que todos tenemos otras personas en las que apoyarnos o pedirle una charla, un abrazo… ¿por qué depender de una persona?, ¿por qué ‘molestar’ siempre a esa persona? No tiene sentido.
Si vas a ser egoísta, selo, pero no lo encubras con una enfermedad o trastorno como este (también se puede tratar de otro trastorno).

Y este es el final de mi experiencia aunque seguramente saldrá el tema en algunas de las próximas publicaciones. Espero que les haya gustado y, sobre todo, que les sirva de algo para aquellos que viven algo similar o tienen alguna persona cercana que lo padece.

¡Adiós! 🙂

Actualización: Quiero remarcar que aún tengo los síntomas pero de manera muuuuy esporádica. No es que hace meses que no los padezco… sino que cada tanto alguna ‘cosita’ siento, pero hago lo mejor que puedo para controlarlo y que no me afecte ni condicione.

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7 comentarios en “C de Cambios y avances – Agorafobia – (sobre)vivir con ella [parte III]

  1. Tu historia o experiencia tiene un final feliz, pero lo mas feliz es q pudiste superarla y q en toda esa secuencia encontraste “el amor” (aunque no te faltaba afecto), nuestro novio es un pan de dios y creo q es un gran pilar y nos da la confianza suficiente a todos para saber q estas bien acompañada. Tenes una gran familia, mamá idola, papá tranquilo y un hermano cabezón (?
    Tu evolución se ve a miles de km, pero nunca cambiaste tu manera de ser… Sos una loca linda!! Te amo!!!

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    • Creería que todavía no llegué al ‘final’… hay algunas cosas que aún me generan inseguridad y ansiedad… cosas que no deberían hacerlo (hay otras que sí, es común en todos tener ansiedad por algo). Y como dije en el primer post (el de la A), esto va a ser un fantasma que siempre va a estar presente, creo. Siempre va a estar el miedo de que me agarre el síntoma o algo. Pero bueno, lo fui superando o al menos aprendiendo a manejarlo.

      Y sí, increíblemente lo conocí a Agus estando encerrada en mi casa, jajaja, cosas de la vida y de internet. Y de mi familia no me puedo quejar (porque mi mamá lee mi blog… ajjaja, mentiraaaaa, no me puedo ni quiero ni debo quejar de ellos).

      Gracias por todos los comentarios de aliento y tiernos. Sos la más linda de todas.
      Te amo!

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  2. Ya te lo dije hoy , sos una genia, Escribis re lindo y tus experiencias seguro les sirven a otras personas que pasan por lo mismo o cuyos seres queridos pasan por estas situaciones.
    Me gusta mucho tu publicacion. Un beso Dani !!!

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