H de Hospital

La letra de hoy de los Días de Abecedario es la H. Y, como no podía ser de otra forma (?), será H de Hospital.

Para mis cortos 26 años tengo un amplio historial hospitalario. Bueno, no, estoy exagerando, en los últimos siete u ocho años he ido seguido, pero imaginen que me puse de novia con Agus hace casi siete años… para él soy socia vitalicia del hospital, la guardia, los médicos, las medicaciones, los psicólogos y psiquiatras (y sigue junto a mí… jajaja, ¿quién es el que está realmente loco, eh?)

A continuación les cuento algunas de mis aventuras y desventuras en hospitales.

♦ Una vez, durante mi adolescencia, se me había formado un grano en la oreja. A los días, cuando se reventó (se reventó solo porque creció y creció hasta que no dio más… justo en el agujerito del oído estaba, así que tampoco escuchaba mucho xD), fui a la guardia por si se me infectaba o algo de eso y terminé en el quirófano –de la guardia misma. Cuchillo directo. Me anestesió localmente el médico, pero no dio tiempo a que hiciera efecto… se me caían solas las lágrimas del dolor cuando me ‘raspaba’ con el cuchillito sacando toda la porquería (todavía recuerdo la sensación). Esa fue mi primera experiencia dentro de un quirófano, aunque no fue la gran cosa, ¿no?. Salí con un parche en la oreja y me fui directo a la cancha a ver a Estudiantes. Bajaba los escalones de la tribuna agarrándome la oreja como si la fuese a perder en el camino (?).

♦ Evangelina, mi primera psiquiatra en la etapa agorafóbica, me mandó a un endocrinólogo porque algunos síntomas del pánico son los mismos o similares a los que generan los problemas de tiroides (con la esperanza de que quizá fuera solo eso o, al menos, ayudara a mejorar mis problemas… pero no). El médico me mandó a hacerme un análisis de sangre con unas hormonas y como resultado salió que tengo hipertiroidismo. Disminución de peso, temblores en las manos (no saben lo que eran mis manos… parecían banderas (?) de lo que se movían), cambios bruscos en la temperatura corporal (parecía que tenía menopausia 😛 ajajja), mucho cansancio… esos eran algunos de los síntomas. Así que: a tomar medicación y hacerme análisis de sangre cada cierto tiempo (hoy, por suerte, tengo que hacérmelos cada ocho, nueve meses… o cuando me acuerdo 😛 ). Le tenía TERROR a las agujas. Me moría cada vez que tenía que ir a sacarme sangre. Ahora ya no tanto. La primera vez que fui sola casi me desmayo, jajaja. La segunda vez que fui sola, no (solo dos veces fui sola 😛 ahí está mi faceta de osada (?)). Igual, sigo sin mirar cuando la enfermera me clava la aguja y extrae la sangre… me limito a mirar hacia el horizonte y tomar un respiro profundo.

♦ El año que comencé la facultad (2007) empecé a ser habitué (?) de los cólicos renales. Herencia familiar que gané por el lado de mi padre. Ahhh, qué lindas que son las herencias genéticas… ¬¬ Un día, en clases, empecé a tener ciertos dolores en la panza… unas puntadas. Justo ese mismo día había quedado con mi madre que me pasaba a buscar por la facultad para ir al cine a ver Shrek (sí, con mi mamá vamos a ver películas para niños sin hacer uso de sobrinos ni primos para disimular, somos guapas y vamos a ver pelis animadas 😛 ). Me la pasé durante toda la peli dando vueltas en mi butaca tratando de encontrar una posición que no me generara dolor. Nos volvimos en taxi hasta casa porque mi dolor ya era bastante importante. Al cabo de un rato largo terminé en la guardia… Varias horas después y dos sueros de por medio, ya estaba de vuelta casi como nueva.

♦ Al año siguiente, el mismo año en que comencé con la agorafobia, ooootra vez al hospital. Recuerdo que era septiembre, a los dos o tres días del cumpleaños de mi papá… o sea, dos o tres días después de un terrible atracón de comida. Empecé a tener las puntadas y retorcijones esos horribles. No podía estar ni sentada, ni acostada, ni nada. Me dolía todo. No había una forma en la que estuviese un poco más aliviada. Y ahí fui… a la guardia. Fui creyendo que se trataba de un nuevo cólico renal, pero no, esta vez era apendicitis. Me dijeron que no entendían cómo no me había dado peritonitis, porque mi apéndice estaba en las últimas. Esa vez me pincharon como siete veces entre sueros y análisis de sangre que me hicieron y creo que alguna inyección… tenía los brazos como coladores de los agujeros que tenía (?). Primera vez que me anestesiaban totalmente, sólo rogaba volver a despertarme 😛 re dramática… jajaja, igual estuve re tranquila. A pesar de tener los problemas de ansiedad a flor de piel –llevaba sólo unos pocos meses experimentando y tratando los síntomas- que me llevara un desconocido en la camilla y me metiera a un quirófano para operarme con varios desconocidos más no fue un problema para mí… se ve que solo quería que me sacaran los dolores y nada más. La operación fue con laparoscopía, así que tengo tres marquitas con forma de cruz en el abdomen y nada más (una en el ombligo y las otras dos a ambos lados, cerca de los huesos de la cadera). Agus dice que en lugar de operarme los médicos estuvieron jugando al ‘tatetí’ y por eso tengo las cruces… me usaron de tablero (?) jajaja.

♦ Al otro año, el primero de mayo, otra vez. Mis padres estaban de viaje y solo estaba con mi hermano (menor que yo) en casa. No había nada que me calmara el dolor (dicen que son más fuertes que los dolores del parto… así que, ya estoy súper preparada para dar a luz como a cinco hijos todos juntos y al mismo tiempo (?)), rogaba que fueran sólo retorcijones de panza y que se fueran solo con ir al baño… pero no. ¿A quién llamar?, ¿qué hacer? Mi hermano empezó a buscar el carnet del hospital, algo de plata y llamó a mi tía L. (la hermana de mi papá). Mis padres siempre nos dijeron de chicos que si necesitábamos algo cuando ellos no estuviesen en casa (como cuando se iban de viaje), que llamáramos a la tía L.. Nunca nos hizo falta, hasta ese momento. Lo primero y único que pensé cuando vi que no se me pasaba el dolor (y que ya imaginaba que eran cólicos) fue llamar a mi tía porque eso era lo que tenía que hacer si necesitábamos algo 😛 . La pobre santa apareció con mi primita Mica, que debería tener cinco años, para llevarnos al hospital. Nuevamente, varias horas después y dos sueros de por medio, ya estaba de vuelta casi como nueva.

Y acá es cuando paso varios años solo yendo a turnos médicos y/o haciéndome estudios. Si mi cerebro no me engaña y mi memoria no falla, la experiencia anterior ocurrió en el 2009 o 2010 y la última fue ahora, en febrero de 2015. La primera vez que me pasa algo estando lejos de casa.

♦ Para el feriado de carnaval nos fuimos con Agus a su ciudad natal, Junín. Llegamos a la casa de mis suegros el sábado y pasamos el día en el campo. El domingo al mediodía volvimos a ir al campo y estando allá me di cuenta de que tenía un dolor en la parte baja de la espalda. Rogaba que fuera muscular, alguna contractura o algo de eso. A la noche ya empecé a sentirme mal y con algunos dolores. Ya durante la noche no dormí porque cada cierto tiempo tenía puntadas. A la mañana siguiente terminé en un sanatorio y… ya saben, varias horas después y un suero de por medio (sí, esta vez me pasaron uno solo), ya estaba de vuelta casi como nueva (aunque seguí descompuesta durante todo ese día y el siguiente que tenía que viajar de vuelta para mi casa). Igualmente, esta última vez tuvo mucha más aventura (?)… fue más divertido 😛 . No lo voy a contar porque estaría rozando lo ilegal (?) y no quiero comprometer a nadie, pero tuvo su cuota graciosa, anecdótica y estresante (más estresante que los dolores que tenía).

Para terminar, una nota de color (?): Creo que para el cumple de mi cuñado, cuando nos fuimos del departamento del cumpleañero, llevamos a su casa a una de mis cuñadas y a su novio. Cuestión que dicha casa queda a una cuadra de un sanatorio cuyo cartel de guardia se ve como a 20km más o menos 😛 . Después de dejar a los chicos pasamos por la puerta de la guardia y le digo a Agus: ‘Ay, mirá, P. vive re cerca de una guardia… debería venir a vivir acá yo’. Ni hace falta aclarar que Agustín estuvo 100% de acuerdo conmigo 😛

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7 comentarios en “H de Hospital

  1. No podes ir a vivir a Junin, q hacemos sin vos?
    Tmb tenes unas cuantas entradas al español a la dentista (? (Eso es ilegal?? No quiero ir presa, soy muy joven para morir (? ) jajajaj 😛

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    • Jajajja, no, no, la casa del novio de mi cuñada es en La Plata, eh! 😛 tranqui que no me voy a ir muy lejos 😛 ajajaja

      Las entradas al dentista del Español eran re dramáticas, encima! Se enteraba todo el hospital que yo estaba ahí XD JAJAJJAJA

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      • No sabia q eras escandalosa jajaja lo decía por Daniela y Germán cuando los llevaba mi mamá (? Jajajajaja como siempre yo por miedo a q me “descubran” me había aprendido la dirección, teléfono y nro de la casa para ser mas real y no levantar sospechas (q inocente q era). Por eso preguntaba si era ilegal jajajaja

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