M de Momentos

Y llegué a la mitad del desafío Días de Abecedario. La M, letra número trece de veintiséis. La M de Momentos. Momentos que viví en la infancia.

Hay momentos de la vida que quedan grabados en la memoria vaya uno a saber porqué. Algunos recuerdos son muy claros, otros no tanto y otros quizá sabemos que los vivimos pero no tenemos una imagen como registro. De hecho, el título de este blog surge de uno de esos momentos (ver “Sobre el blog”) y hoy vengo a compartirles otros mas.

Cuando éramos pequeños y pre-adolescentes nos juntábamos siempre con mis primos, tanto en alguna casa como en el club “Las Banderitas” (un club de barrio del que nuestros padres formaban y forman parte de la comisión directiva –y ahora algunos de nosotros también-). En el club jugábamos a “La Brujita de los siete colores”, al “matasapo” (o “quemado”), al fútbol, a la mancha, a las escondidas, de noche salíamos a juntar “bichitos de luz”, alguna que otra vez hemos jugado al “juego de la copa” (similar a la “ouija”). Y cuando nos juntábamos en alguna casa hacíamos tortas (pobre tía Ilda, siempre le gastábamos los ingredientes jajaja), mirábamos películas o videos (de viajes familiares, cumpleaños, desfiles, fiestas… todo muy de los 90) y dormíamos todos juntos.

Una vez, éramos todas mujeres en la casa de mi prima Mai (no recuerdo quiénes estábamos, pero seguramente Mai, So, Den y yo… quizá alguien más) y de repente empezamos a escuchar ruidos raros. Tanta película que habíamos visto en nuestras cortas vidas hizo que hagamos la siguiente boludes: cerramos todas las puertas con llave y agarramos un cuchillo. ¿Para qué el cuchillo? Para pasarlo por debajo de la puerta y usarlo como ‘espejo’ para ver si había algún ladrón. Sí, sí, muchas películas. Igual, creo que la idea fue de So, no me hago cargo de dicha idea 😛 aunque tampoco la refuté, jajaja. Para que se queden tranquilos (?) les cuento que eran el boludo de mi primo y otro amigo que nos querían asustar.

Ternura total: en el club hicimos el bautismo de un muñeco de Den. El evento tuvo lugar en la cocina y yo fui la madrina, pero no me acuerdo el nombre del bebote. ¡Perdón, ahijado! 😛

Otro momento que tengo grabadísimo en la memoria, no solo el hecho sino las imágenes, es de unas vacaciones en la costa. Recuerdo todo muy claramente a pesar de que no tenía más de tres años. Mi hermano ni siquiera caminaba, estaba en brazos de mi mamá. Nuestro dúplex queda a dos cuadras de la playa, así que simplemente caminamos, pero otros tienen que ir en auto. Los primeros que llegan pueden dejarlo cerca de la entrada al mar, al pie del médano… pero algunos, muchas veces, después no pueden salir porque se les encaja el auto en la arena. Cuestión que un día íbamos caminando hacia la playa y cuando llegamos a la parte de los autos había uno que no podía salir. Y ahí estaba mi papá, el héroe del día, dándole consejos al dueño del auto para que pudiera sacarlo. El gran consejo salvador fue: “Ponele las alfombras del auto debajo de las ruedas. Cuando aceleres las ruedas se van a agarrar a la alfombra (de goma) y va a salir”. Y el muchacho lo hizo. El olor a goma quemada y los agujeros que le quedaron a las alfombras fueron monumentales, pero el auto salió. Así que, a partir de ese momento, cuando vemos un auto encajado el chiste es decirle a mi papá: “Pa, andá y decile que ponga las alfombras”.

Otro recuerdo que tengo súper claro y que ocurrió cuando era chica (aunque un poco más grande que la anécdota anterior, mi hermano debería tener tres o cuatro años, así que yo andaría por los cinco o seis) es el siguiente: mi hermano era re denso con su hermana mayor (o sea, yo), y la seguía a todos lados. Un día, viene de visita a casa una señora y se queda charlando con mi mamá en la puerta de casa. Yo salí con mi súper bicicleta color lila a andar por la ‘vereda’ (entre comillas porque no había y sigue sin haber vereda… era pasto nomás) y atrás mío ¿quién venía? Sí, señores, el bodoque de mi hermano en su bici negra. El tema es que en la calle de mi casa hay zanjas y en ese momento tenían agua re-podrida, bien negra, bien espesa, bien con olor a podrido. Yo iba adelante, mi hermano atrás. Cuando me doy vuelta mi hermano no estaba más. Estaba adentro de la zanja, no sé qué tan profunda era la zanja pero para mí estaba flotando mi hermano, panza para abajo. “Mamá, mamá, el nene se cayó” (¡el nene!, ajajaja, cualquiera… el nene o el bebé dije, no sé). El pibe era una bola negra con un olor asqueroso. Mi mamá dice que largó mocos negros por no sé cuántos días. Pibe, te salvé la vida, tenelo en cuenta.

Una vez en un viaje de esos multitudinarios que hicimos con mi familia me enfermé y tuve mucha fiebre. Estaba adentro de la carpa cuando empecé a delirar de la fiebre que tenía. Yo sabía en dónde estaba y con quién, pero no sé porqué lloraba y gritaba ‘quiero a mi mamá’ y miraba para el lado de la ventanita triangular de la carpa, mientras mi papá me tomaba en brazos y me sacaba por la ‘puerta’ (dirección contraria a dicha ventana) en donde estaba mi mamá. O sea, era consciente de todo pero como que el cuerpo no me respondía, hacía otra cosa. Me acuerdo que veía muchos puntitos (?), o sea, veía bien todo, a la gente, el lugar, las caras, pero como que entre la imagen real y mi ojo había una capa de puntitos, parecían como bichitos, muchos, ocupaban todo el campo de visión. No sé, raro, pero ¡me acuerdo de eso!

Y bueno, esos son algunos de los momentos que recuerdo de mi infancia… algunos no entiendo cómo es que los recuerdo porque era muy chica. ¿Ustedes también tienen recuerdos así, muy lejanos, bien frescos en su memoria?

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3 comentarios en “M de Momentos

  1. Q infancia! Veo un bichito de luz y recuerdo la cancha, los vasitos de plastico y un grupo de indígenas ‘cazándolos’. La del cuchillo fue lo máximo jajajaj y yo tampoco recuerdo el nombre de mi hijo, sé q vos y maxi eran los padrinos.
    Pero te olvidaste una anécdota!!! “Susana Gimenez ya llegó fiu fiu a su programa…” maxi de maestro y nosotras turnandonos de Susana 😀
    Q lindos recuerdos, q lindos niños, q lindo club… ❤

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    • JAJAJAJAJJAJAJA, el maestruli Maxiiiii! Pobre Maxi… jugaba a las muñecas conmigo y con Mai. Igual, OJO, usaba a Ken, no a Barbie (no sé si esto aclara u oscurece ajajaja).

      Tuvimos la mejor infancia, eh!

      PD: tengo como un presentimiento de que tu hijo se llamaba Pedro, pero no sé… no sé porqué pienso en ese nombre. El mío se llama Marcos, ese que se parece a Chuky, ajajaja

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  2. Pingback: Ñ de Ñoquis | Lela, col fue!

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