R de Recaída

Para los que recién llegan a mi blog les cuento que padezco de agorafobia y fobia social (para leer sobre ello clic aquí). Tengo momentos buenos y momentos malos, claro. Cuando las cosas transcurren con normalidad, me sorprendo y me pongo feliz… ahora, cuando no es así, cuando tengo una recaída: decaigo.

Como dije en alguno de los textos hacía tiempo que no tenía el síntoma (a veces siento alguna ‘leve molestia’, cosa que puedo controlar y tolerar). Bueno, ayer lo tuve. Bah, el jueves (mientras escribo esto es viernes, pero lo publicaré el sábado… así que todo lo que sigue a continuación son pensamientos y sentimientos del día de ayer).

Con mi novio decidimos ir a un shopping en Buenos Aires, el Dot, ya que era feriado y él no trabajaba. Hace tiempo que queríamos ir a algún shopping porque fuimos a un par en Rosario el año pasado y nos volvimos locos de felicidad con los precios que encontramos.

Pero no todo fue de color rosa (?)…

Ya antes de salir fui como tres veces al baño. Viajé bien (fuimos en auto, claro). Pero cuando llegué apareció el síntoma. No pude disfrutar casi nada. Además los precios que habían… madre mía. No sé si me cagaba hacía popó (?) (mi novio me retó porque me expresé de ese modo totalmente desubicado (? ajajaj así lo modifiqué 😛 ) por mi fobia o por los descomunales precios que mostraban las vidrieras (?).

Vale la aclaración de que no tomé ninguna medicación. Me tuve fe, pero me salió mal 😛

Estando ahí fui al baño también. A la hora (interminable) de haber llegado fuimos a comer y luego seguimos recorriendo.

Me daba calor, me daba frío. No sabía si salir corriendo al baño de nuevo, sentarme, ponerme a llorar o decirle a Agustín que me quería ir a la mierda.

Entré a una librería y así como entré, miré dos libros y salí. También entré a esos negocios que son como bazares, que venden mil y una pelotudeses para el hogar, que me encantan y me compraría todo… los recorrí corriendo, básicamente.

Me quería ir a mi casa, pero también quería recorrer todo.

El último lugar al que entramos fue Falabella ya que tiene dos o tres pisos y como tiene varias secciones cabía más la posibilidad de compráramos más cosas ahí, entonces para no andar llevando bolsas durante toda la tarde, lo dejamos para el final.

Seguía mal. El síntoma estaba ahí. Sentía que estaba blanca como una hoja de papel y que sudaba a más no poder.

Me había encantado un pijama, pero obviamente no había talle S. Me enojé más. Conmigo por cómo estaba y con el shopping porque no había un puto talle S de un puto pijama que me quería comprar. O sea, era lo primero que atinaba a comprarme y había talle M y talle L (mentira, en un puestito quise comprarme una carcasa para el celular de Stitch –de la peli de Disney, Lilo & Stitch- y cuando me dijeron que salía como 300 mangos me retiré en silencio 😛 ).

Agus trataba de hacerme sentir mejor diciendo boludeses (o guarangadas), pero no funciona nunca eso conmigo (aunque él lo sigue haciendo ajaja). Lo único que hago es responderle con monosílabos, mirarlo con mi mejor cara de culo o decirle ‘no me rompas las pelotas’ (ayer en el medio de Falabella diciendole ‘NO-MEROMPAS-LASPELOTAS’, fue genial, ni siquiera podía decírselo con cara seria… me reía, porque actuaba como una ortiva y el pobre pibe no tenía la culpa de nada, jajaja -además nunca puedo insultarlo sin reírme, es más fuerte que yo… a veces me quiero enojar y no puedo, no me sale, no tengo seriedad para pelearme con mi novio). Y él se caga de risa. Un capo. Me dan ganas de matarlo a veces, pero sé que lo hace para que me distraiga, y él sabe que esa es mi manera de responderle a su preocupación y sus ‘cuidados’ 😛 amor, amor, amor ❤

Después de un rato me empecé a sentir mejor, pero para todo esto deberían ser más de las cuatro de la tarde (cuando habíamos llegado a la una y nos fuimos a las seis). Fui, me probé el pijama de mierda, porque me lo quería llevar, me quedó un poco grande pero me lo traje igual. Me probé otras ropas, di mil vueltas por el piso de mujer y después bajamos al piso de hombre donde le tocó el turno a Agus. Ahí tuve momentos en los que me sentí mal y otros en los que no. Como que iba y venía el síntoma.

Por fin nos fuimos. Si bien ya estaba bastante mejor a lo último, estaba exhausta. Pero hubiese preferido sentirme bien al inicio y al final mal (bah, lo ideal hubiese sido que ni apareciera el síntoma de mierda). No me servía de nada sentirme bien lo último, ya estábamos cansados de caminar y ni en pedo recorría de nuevo todo lo que no había disfrutado antes.

De todas formas, no me molesta mucho porque no tenía pensado comprar demasiadas cosas porque los precios eran una estupidez. Pero en las librerías o en los bazares capaz que hubiese comprado algo… Sí me molesta por el lado de que no pude tener una salida normal, como la gente normal, la re puta madre.

Cuando volvimos pasamos por un café de mi barrio a merendar, pasé a pagar deudas que tenía con mi madrina 😛 y llegamos a casa. Me dormí llorando (del cansancio y estrés que tenía creo que llegué a derramar dos lágrimas y me desmayé enseguida).

Hoy parecía que me había pasado un tren por arriba. Cansancio extremo y un bajón anímico increíble. Y sé que es estrés por lo que pasé ayer (porque siempre me siento así el día siguiente a tener un día de mierda). Tengo las lágrimas ahí, a punto de salir, pero trato de contenerlas.

Y ni les digo de las NO ganas que tengo de hacer cosas, del miedo que me da tener una próxima salida a un lugar así o de mis pensamientos. O sea, si estuve así en un shopping ¿qué voy a hacer cuando viaje? No solo me gusta viajar, quiero viajar y también quiero tener alguna experiencia en el exterior (vivir una temporada o estudiar o algo), sino que se me aproximan dos viajes y lo único que tengo es miedo. Y ganas de llorar.

Seguramente mañana o pasado mañana se me pase todo esto, pero ahora estoy sensible 😛

Lamento la publicación deprimente, pero ya que tengo este espacio… ¡hola catarsis!

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5 comentarios en “R de Recaída

  1. Dani me encanta porque leo con pura seriedad todo lo que contás ( y cuando está muy serio el post) y aparece una de esas caritas que tiran toda la seriedad a la mierda jajaja. La verdad que, no puedo ponerme en tu lugar y decirte que te entiendo (por qué no me pasa lo que a vos) pero si, cada tanto se me vienen esas imágenes de allá por el año 2012 cuando sufrí y es muy feo y estoy dos o tres días pensando y siento que no tengo aire… después se me pasa pero estos días estuve así. Deberíamos tener una charla como aquellas! te quiero.
    PD – estuviste en el dot, estuviste muy cerquita de mi casa jiji

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    • Jajjaja, esa es la idea, tratar de desdramatizar el texto 😛

      Cuando gustes tenemos una de esas charlas 🙂 ❤

      Y les iba a avisar que iba al Dot (a vos y otras de las chicas que conocí por PLL) pero iba con Agus, ni daba colgarlo… y además, tampoco sabía cómo me iba a sentir :B así que, no le avisé a nadie 😛

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  2. para eso están los blogs también, para hacer catarsis! jajaja Fui una sola vez al dot y me sentí agobiada, ni me imagino como te pudiste llegar a sentir (y los precios ahí adentro realmente no ayudan!)

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  3. Pingback: Comer, comer, comer | Lela, col fue!

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