Mi abuela y su gato

Abuela y Gato

Mi abuela tiene 91 años y últimamente inventa historias totalmente imposibles de que sean reales. No sabemos si sueña cosas y se le mezclan con la realidad, o si simplemente fabula. Lo que les voy a contar a continuación es lo último que se le metió en la cabeza, y cuando pasa esto es imposible hacerla cambiar de opinión. Si ella dice que es así, es así, y punto.

¿Y por qué cree esto? Porque el gato pasó una noche (aparentemente) encerrado en un cajón. Lo escuchaban maullar dentro de la casa, pero no sabían en dónde estaba, hasta que lo encontraron en un cajón.

Resulta que mis viejos se habían ido a la costa, por lo que una tía mía fue la encargada de visitar a mis abuelos para hacerles las compras (generalmente va mi mamá, por el tema de que es la que vive más cerca). Cuando mi tía fue a su casa, la abuela le contó lo del gato y dijo “seguro que G. (mi hermano) o C. (mi papá) lo trajeron y lo encerraron ahí”.

Hace unos días fui a visitarla con mi mamá y sacó el tema como 5 veces:

Lucinda (abuela):”¿Vos sabés que este gato se va para la casa de tu mamá?

L: “Este gato no puede salir, porque agarra la calle y se va derechito“.
D: “¿Derechito a dónde se va?” (para ver si volvía a decir que se va a lo de mi vieja)
L: “A lo de tu mamá“.
D: “¿El gato sabe dónde vive mi mamá?
L: “El gato es más vivo que todos ustedes“.

L: “Ahora el gato está bien, pero hace unos días, cuando vos te fuiste (a mi mamá le hablaba), se fue atrás tuyo“.

Y sostiene que “alguien vino a esta casa, en la noche, trajo al gato y lo encerró en ese cajón“.
D: “¿Y quién pudo haber sido?” (desafiándola a que me diga el nombre de mi papá o de mi hermano, porque a nosotros no nos da nombres, se hace la boluda, porque somos la familia ‘involucrada’ en el encierro del gato, pero a los demás sí les dice)
L: “No sé, yo estaba durmiendo, pero alguien vino y dejó al gato“.
D: “Pero ¿quién fue? Mi papá estaba en la costa, mi hermano en lo de su novia, mi mamá en la costa“.
L: “No sé, fue a la noche, no vi nada, pero cuando me fui a dormir el gato no estaba acá y al otro día estaba en el cajón, alguien lo trajo y lo encerró“.
D: “Seguramente vos abriste el cajón, él se metió, vos no lo viste y cerraste“.
A lo que me contesta con absoluta ironía “JA-JA-JA, sí, seguro!” (juro que me sentí boludeada por mi propia abuela jajajaja, tendrían que haber visto su cara; además me respondió como tratándome de idiota, porque es imposible que ella deje encerrado al gato… ni siquiera por accidente…)

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