Brasil: pre-viaje y post-viaje con piedras en los riñones (y agorafobia, obvio)

Enero 2017. Charla entre primas. Una dice: ‘¿y si vamos a Brasil?’. Bueno. Tiramos un par de destinos y como podíamos ir pocos días, elegimos el que más nos convenía: Río de Janeiro. Casi sin pensarlo compramos los vuelos (por LAN) y a los pocos días el hospedaje (por Despegar).

Fecha del viaje: 17 de AGOSTO. 7 meses nos separaban del viaje. 7 meses de ansiedad. 7 meses que pasaron volando.

A medida que se acercaba la fecha, me iba “arrepintiendo”. ¿Por qué compré el viaje?, ¿por qué voy? Si todavía hay días en los que me cuesta salir, hay días en los que tengo síntomas, ¿por qué decidí viajar con gente que NO conoce mi lado agorafóbico? (saben que tengo agorafobia, claro, pero nunca me vieron en estado de crisis o con el síntoma a pleno). Un par de veces mis amigas quisieron organizar viajes, pero esquivaba la propuesta como una campeona porque ni siquiera quería pensar en eso (además de que no tenía plata jajaja). Gracias a la vida, mis primas no me dejaron pensar (tampoco lo pensaron mucho ellas, creo) y organizamos el viaje.

Durante el año tuve varios problemas de salud, así que no la venía pasando muy bien, sobre todo en mi cerebro, que no lo puedo controlar y piensa boludeces todo el tiempo.

Pero el broche de oro fue cuando, dos meses antes del viaje (20 de junio), termino en el hospital con un dolor en la parte baja derecha de la espalda. Me dijeron que era muscular, aunque viéndolo a lo lejos, creo que no era muscular y era todo lo mismo. Al mes (15 de julio), otra vez al hospital, cólico renal. A los 10 días (25 de julio), otra vez, cólico renal y ahora, ecografía mediante, con una piedra que viajaba desde el riñón hasta la vejiga. La piedra medía 7,4 mm. y estaba a 3,6 cm. de la vejiga… o sea, casi llegando al final de su trayecto (en total recorre más de 20 cm). Pero claro, hasta que no entrara a la vejiga, me iba a doler cada vez que se moviera, así que me dieron medicación para tomar cuando esto pasara.

Durante como 15 días estuve bien, sin dolores, aunque sí con algunas molestias al orinar. Por lo que creía que la piedra ya no estaba o que, al menos, ya había entrado a la vejiga y los dolores no iban a aparecer más. Pero no. El sábado anterior al viaje (que era un jueves), tuve unas molestias por la mañana, pero se pasaron.

El problema fue el lunes, que me agarró con todo el dolor y ahí empecé a colapsar. Le pedí a mi novio que viniera a casa (desde la oficina) a trabajar, porque no quería estar sola con mi dolores y mis pensamientos. Los dolores se pasaron por la tarde, varias horas después de haber tomado la medicación. Si bien no tenía dolores, tenía molestias y malestares. Y ni hablar de lo anímico. Preguntenle a mi novio ajjajaja creo no le lloraba de esa forma desde el 2008/2009 cuando todavía estaba tratando de entender y aceptar a mi agorafobia.

Y el martes. Otra vez. Pero la medicación no hizo efecto esa vez, así que tuve que repetir la dosis (que sólo se puede tomar cada 6 horas). Mi novio trabajó desde casa directamente. Y seguí llorando, obvio, a mares. A la noche ya no tenía dolores, y me sentía un poco mejor anímicamente, así que fui a armar la valija y planché ropa (?.

Dato de color: creer o reventar, mi prima llamó a Manuel, el brujo ese que se hizo famoso por la Selección Argentina (es de acá, atiende cerca de mi casa, tenemos gente en común y una de esas personas es mi prima), y después de que hablaran, empecé a sentirme mejor. Repito: creer o reventar. Pudo haber sido la energía de Manuel o la segunda pastilla que tomé, o ambas cosas.

Miércoles. Quedaban horas, apenas, para viajar. Por suerte estuve bien. Mi novio trabajó desde casa también, por las dudas. Ese día no me acuerdo si lloré.

Y no sé si fue por todos los dolores que pasé, que me dejan boba después (es tipo estrés físico post-cólico), pero no tenía ni siquiera ansiedad por el viaje… o sea, esa ansiedad extrema que me da a mí. Estaba demasiado tranquila, o tal vez demasiado cansada y mi cuerpo no tenía ganas de tolerar más cosas. Mejor para mí, obvio. Significaba que quizá no la iba a pasar mal, que iba a poder dormir un par de horas al menos, que iba a ir tranquila a Ezeiza, y que la espera por el avión no iba a ser tan estresante. De todas formas, tomé mi ayudín (? para prevenir. #HolaRivotril (le digo hola al rivotril para el viaje de ida nomás, para el viaje de vuelta ya no).

Jueves. 4.30 am. Rumbo a Ezeiza. Cinco mujeres. CINCO. (3 primas, 1 amiga y 1 cuñada). Dos no habían viajado en avión nunca. A una (la cuñada de una prima) no la “conocíamos” básicamente, sólo de verla en cumpleaños, pero se quiso sumar al viaje, la aceptamos y listo.

Rumbo a Brasil

Yo soy la de la izquierda

Para mí, todo un desafío. Un desafío personal y emocional, que necesitaba enfrentar y que lo hice exitosamente (aunque estando allá recurrí al rivotril para sobrevivir a dos excursiones -2 días distintos- que tomaban casi el día completo fuera del hotel; una vez porque lo necesité, la otra para prevenir).

En Río de Janeiro no tuve dolores (sí algunas molestias al orinar).

Volvimos el lunes 21, a la medianoche estábamos en nuestras casas. El martes 22, a las 5.20 am., otra vez los cólicos. Medicación. Alivio a las dos o tres horas. Miércoles 23, a las 10 am., otra vez. Medicación, alivio a las horas. Y parece que esos fueron los últimos signos de vida, porque no volvió a doler y cuando llegó el turno de hacerme la ecografía de control, no apareció nada (aunque tengo unos mini-cálculos en ambos riñones… que se pueden transformar en piedras si es que no tomo mucho líquido para expulsarlos).

Este texto lo había escrito en septiembre y había quedado en borrador. Hoy, enero 2018, sigo sin noticias de los cólicos, aunque estoy tomando medicación para evitarlos y mantenerlos alejados 😛

La próxima les cuento sobre el hotel, las excursiones y algunas fotos. Y alguna que otra anécdota, ¿por qué no?, ¿para qué seguir conservando la poca dignidad que nos queda si podemos compartir anécdotas vergonzosas con el mundo entero para reírnos un rato?

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5 comentarios en “Brasil: pre-viaje y post-viaje con piedras en los riñones (y agorafobia, obvio)

  1. me encanta tu blog y claro… compartimos ese problemita de la agorafobia, y ese maldito terror a volar, y heme acá a horas de tomar un vuelo a Toluca México por cuestiones de trabajo y sin poder decir que no, son solo 3 días, pero cada vez que salgo siento que son meses, en fin… ahí te contare como me fue, espero que tan bien como el ultimo viaje que hice a Guatemala hace dos meses. Un abrazo y gracias por tu blog, en realidad nos ayudan muchos tus consejos. 🙂

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    • No sé por qué nunca vi este comentario o por qué nunca lo respondí!
      Espero que te haya ido genial en el viaje ❤ y que hayas disfrutado mucho!

      Me alegro que ayude mi blog, es la intención (además de contar muchas boludeces de mi vida ajjajaja) 😀
      Besote!!

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  2. Hola de casualidad encontre tu blog, el papá de mis hijos me a invitado a unas vacaciones (soy de México) a playa Puerto Vallarta y en avión, jamás he volado, sufro de ansiedad y me apanica el pensar estando en el avión, me da mucho terror, tanto que quiero cancelar todo y quedarme en casa. 😦 trataré de hacer lo posible por ir, en algún momento creí que estaba loca al sentir ese tipo de miedo y que era la única en el planeta (y no es que les diga locos a los demás que sufren algún tipo de ansiedad) pero investigando y leyendo me dí cuenta que la enfermedad existía, trataré de viajar.
    BYE

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    • Hola Erika! ¿Cómo estás?
      Viajá! Siempre hace bien, siempre es lindo. Seguramente te sientas bien en el viaje, desconectando un poco y descansando!
      Y teniendo ansiedad, viajá mucho más. No dejes que te gane ni que se adueñe de tu vida. Porque a la larga será peor!
      Si tenés tal ansiedad que condiciona tu vida diaria, te recomiendo que busques ayuda profesional (si es que no lo haces).
      Si tu ansiedad es solo por viajar en avión por primera vez, no te preocupes! Cuando te des cuenta ya estarás en destino… seguramente tu viaje será bastante corto, ni te darás cuenta.

      Te mando un abrazo grande!
      Gracias por dejar tu comentario 🙂

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  3. Pingback: Brasil: Viaje a Río de Janeiro | Lela, col fue!

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