Brasil: Viaje a Río de Janeiro

Nunca es tarde para retomar el blog, que lo dejo cada tanto, lo visito cada otro tanto y que vuelvo a escribir de vez en cuando.

Lo último que conté fue el drama que giró en torno al viaje a Brasil por culpa de mis cólicos renales (por si les interesa saber, ha pasado un año y no volvieron los cólicos ni las piedras – sigo tomando medicación de todas formas). Ahora vengo a contarles la parte linda del viaje: el viaje.

Voy a contarles las cosas qué hicimos, los lugares que visitamos y trataré de mostrarles algunas fotos.

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Como dos de las cinco mujeres que viajamos tienen hijos (uno de ellos bastante pequeño), no podíamos irnos por mucho tiempo; así que fuimos por 5 días. 5 días que planeábamos gastarlos en la playa, tiradas al sol cual lagartos, escuchando música, riendo y siendo felices.

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Brasil: pre-viaje y post-viaje con piedras en los riñones (y agorafobia, obvio)

Enero 2017. Charla entre primas. Una dice: ‘¿y si vamos a Brasil?’. Bueno. Tiramos un par de destinos y como podíamos ir pocos días, elegimos el que más nos convenía: Río de Janeiro. Casi sin pensarlo compramos los vuelos (por LAN) y a los pocos días el hospedaje (por Despegar).

Fecha del viaje: 17 de AGOSTO. 7 meses nos separaban del viaje. 7 meses de ansiedad. 7 meses que pasaron volando.

A medida que se acercaba la fecha, me iba “arrepintiendo”. ¿Por qué compré el viaje?, ¿por qué voy? Si todavía hay días en los que me cuesta salir, hay días en los que tengo síntomas, ¿por qué decidí viajar con gente que NO conoce mi lado agorafóbico? (saben que tengo agorafobia, claro, pero nunca me vieron en estado de crisis o con el síntoma a pleno). Un par de veces mis amigas quisieron organizar viajes, pero esquivaba la propuesta como una campeona porque ni siquiera quería pensar en eso (además de que no tenía plata jajaja). Gracias a la vida, mis primas no me dejaron pensar (tampoco lo pensaron mucho ellas, creo) y organizamos el viaje.

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Mi abuela y su gato

Abuela y Gato

Mi abuela tiene 91 años y últimamente inventa historias totalmente imposibles de que sean reales. No sabemos si sueña cosas y se le mezclan con la realidad, o si simplemente fabula. Lo que les voy a contar a continuación es lo último que se le metió en la cabeza, y cuando pasa esto es imposible hacerla cambiar de opinión. Si ella dice que es así, es así, y punto.

¿Y por qué cree esto? Porque el gato pasó una noche (aparentemente) encerrado en un cajón. Lo escuchaban maullar dentro de la casa, pero no sabían en dónde estaba, hasta que lo encontraron en un cajón.

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Cosas que te pasan cuando vas al médico

Hoy tenía turno para hacerme dos ecografías (ginecológica y mamaria) y me pasó lo que les voy a contar a continuación.

Apenas llegué ya estaba desesperada por ir al baño (por eso de que tenés que tomar agua una hora antes), así que pensé en ir y hacer un poquito. Justo sale el médico, le pregunto por el baño y me dice “no, aguantá un poco que ahora seguís vos“. Bueno…

Me toca el turno y primero me hizo la ginecológica (claramente, porque sino me hacía pis). Cuando termina, el ecógrafo me dice:

Eco: – Bueno, el bebé está bien.

Yo: – ¿¿¿QUÉÉÉÉ??? * se me salieron los ojos de la cara y casi me tiro de la camilla *

Eco: – Aaahhhh, ahora te vas a hacer pis de la risa.

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Señales

Señales. ¿Alguna vez recibieron alguna señal de algo? Personalmente no creo en esas cosas, seguramente porque nunca me pasó (o nunca me había pasado antes de lo que voy a contar) nada de eso de recibir señales de nada y yo soy de las personas que tienen que ver para creer (por eso, básicamente, no creo en nada sobrenatural/supernatural/extraordinario… aunque a veces me gustaría hacerlo).

Hace un tiempito, leyendo la publicación de una conocida en facebook, vi un comentario en el que hablaban de esto de las señales. La tía le contaba a su sobrina (mi conocida) que una alumna para su cumpleaños le había regalado algo con una crucecita. Sus alumnos no saben (o no sabían) que su maestra perdió a su hijo hace unos meses en un accidente automovilístico y siendo creyente (supongo) consideró ese regalo como una señal. Cuestión que la señora dice que miro al cielo y le dijo a su hijo ‘si sos vos, dame una señal’ o le preguntó ‘¿sos vos?’… y ahí nomás se largó a llover.

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