Brasil: pre-viaje y post-viaje con piedras en los riñones (y agorafobia, obvio)

Enero 2017. Charla entre primas. Una dice: ‘¿y si vamos a Brasil?’. Bueno. Tiramos un par de destinos y como podíamos ir pocos días, elegimos el que más nos convenía: Río de Janeiro. Casi sin pensarlo compramos los vuelos (por LAN) y a los pocos días el hospedaje (por Despegar).

Fecha del viaje: 17 de AGOSTO. 7 meses nos separaban del viaje. 7 meses de ansiedad. 7 meses que pasaron volando.

A medida que se acercaba la fecha, me iba “arrepintiendo”. ¿Por qué compré el viaje?, ¿por qué voy? Si todavía hay días en los que me cuesta salir, hay días en los que tengo síntomas, ¿por qué decidí viajar con gente que NO conoce mi lado agorafóbico? (saben que tengo agorafobia, claro, pero nunca me vieron en estado de crisis o con el síntoma a pleno). Un par de veces mis amigas quisieron organizar viajes, pero esquivaba la propuesta como una campeona porque ni siquiera quería pensar en eso (además de que no tenía plata jajaja). Gracias a la vida, mis primas no me dejaron pensar (tampoco lo pensaron mucho ellas, creo) y organizamos el viaje.

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H de Hospital

La letra de hoy de los Días de Abecedario es la H. Y, como no podía ser de otra forma (?), será H de Hospital.

Para mis cortos 26 años tengo un amplio historial hospitalario. Bueno, no, estoy exagerando, en los últimos siete u ocho años he ido seguido, pero imaginen que me puse de novia con Agus hace casi siete años… para él soy socia vitalicia del hospital, la guardia, los médicos, las medicaciones, los psicólogos y psiquiatras (y sigue junto a mí… jajaja, ¿quién es el que está realmente loco, eh?)

A continuación les cuento algunas de mis aventuras y desventuras en hospitales.

♦ Una vez, durante mi adolescencia, se me había formado un grano en la oreja. A los días, cuando se reventó (se reventó solo porque creció y creció hasta que no dio más… justo en el agujerito del oído estaba, así que tampoco escuchaba mucho xD), fui a la guardia por si se me infectaba o algo de eso y terminé en el quirófano –de la guardia misma. Cuchillo directo. Me anestesió localmente el médico, pero no dio tiempo a que hiciera efecto… se me caían solas las lágrimas del dolor cuando me ‘raspaba’ con el cuchillito sacando toda la porquería (todavía recuerdo la sensación). Esa fue mi primera experiencia dentro de un quirófano, aunque no fue la gran cosa, ¿no?. Salí con un parche en la oreja y me fui directo a la cancha a ver a Estudiantes. Bajaba los escalones de la tribuna agarrándome la oreja como si la fuese a perder en el camino (?).

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