V de Virginia

Luego de un tiempito retomo este espacio. Se me taró un poco el cerebro, venía enganchada con el desafío de los Días de Abecedario pero tuve que parar para dedicarme a preparar el anteúltimo final (aprobé 🙂 ) y ahora perdí el hilo de inspiración (?).

Sigo tarada igual, ahora me queda el último final pero no puedo ponerme… o sea, de solo pensar en ese examen me pongo a llorar, literal. Estoy como en el medio de una gran revolución interna. Pero bueno, ya iré a visitar a mi psiquiatra :B que ayer llamé al consultorio y me dio ocupado todo el puto día ¬¬ ¡NO ME IGNORES DAMIÁN! (?)

V de Virginia. Virginia es mi suegra, y puse ese título para que se asuste (?) cuando le llegue el mail avisando sobre el nuevo post (ah, sí, sí, ella se suscribió a mi blog para que le lleguen mails notificando nuevas publicaciones, ajajaja). La pobre se preocupó porque no estaba escribiendo, hasta que le preguntó a Agus y él le dijo que dejaba el vicio bloggeril para poder estudiar sin distracciones (no me funcionó mucho, porque me distraje con cualquier otra cosa, pero bueno, fue una distracción menos ajajja)… entonces ahí le volvió la paz al cuerpo 😛

Pero no, no voy a hablar de tí, Virginia querida, no te asustes… o no te ilusiones. No sé cuál de las dos cosas sentirás 😛
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L de Libros

Como no podía ser de otra manera, la L tratará de Libros, una de las cosas más lindas que hay en el mundo. En realidad voy a enfocarme en mis comienzos con la lectura más que nada.

Desde pequeña mi madre nos leía cuentos a mí y a mi hermano. Todas las noches, antes de dormir, nos juntábamos en mi habitación o en la de mi hermano y leíamos en la cama. Al principio leía ella, claro, nosotros no sabíamos leer. A medida que fuimos aprendiendo, nos íbamos turnando y leíamos entre los tres.

Yo aprendí a leer con un libro cuya protagonista principal se llamaba Anita (no recuerdo el título del libro). Me acuerdo que dicho nombre era la primer palabra del cuento y que me costó leerla. Pero según mi mamá, eso fue lo único que me costó, porque después de leer ‘Anita’ leí, básicamente, todo el cuento de corrido.

Mi papá, cuando iba a trabajar, nos compraba todas las semanas (creo que salían semanalmente) las revistas Billiken y Anteojito (que las usamos más que a los manuales escolares para sacar información y hacer nuestras tareas), que cada tanto publicaba material y libros para armar bibliotecas y una de ellas era de cuentos infantiles.

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F de Facciones

Seguimos con los Días de Abecedario. Hasta ahora no fallé nunca y sigo publicando una letra por día (se ve que me tenía poca fe y no creía que ni siquiera durante los primeros 6 días iba a cumplir).

Actualmente estoy leyendo el libro Divergente (después de ver la película por casualidad en la TV se me dio por leerlo… y tengo planeado leer Insurgente (la continuación) -antes de ver la película). Sí, me fascinan los libros YA (Young Adults – Jóvenes Adultos en español)… bueno, en realidad soy una joven adulta, ¿no? De todas formas, los de este tipo no me atrapan demasiado… los que son de ciencia ficción y esas cosas. Me inclino más por lo romántico (sí, sí, sí, viva el amor), el suspenso, los misterios, los policiales.

En Divergente la sociedad que vive en la ciudad de Chicago está dividida en facciones en donde sus integrantes actúan de diferente forma. Las facciones son 5: Osadía, Abnegación, Verdad, Erudición y Cordialidad. Luego están los Sin Facción.

Una vez al año hay un evento en el cual los adolescentes de 16 años eligen a qué facción quieren pertenecer –eligen entre quedarse en la que nacieron o ir a otra (luego de haber realizado una prueba de aptitud en donde, como resultado, obtienen a qué facción deberían pertenecer según su desempeño… los que podrían pertenecer a varias, o sea, los que obtienen resultados inconclusos, se los conoce como divergentes). Una vez que eligen tiene que pasar o aprobar la etapa de iniciación: distintas pruebas que tienen que superar para demostrar que realmente pertenecen a dicha facción. Si reprueban la iniciación terminan en la calle: los Sin Facción.

Mientras uno lee es inevitable no ponerse a pensar a qué facción pertenecería si esto ocurriese en la vida real.

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