Y de Y nada más que bailar

¡Llegué a la anteúltima letra de los Días de Abecedario!

Y nada más que bailar…

Si bien la pachorra y la fiaca se apoderan de mi cuerpo durante el 90% del tiempo, una de las cosas que más amo en el mundo es bailar.

Me ha pasado muchas veces de escuchar música (ya sea que esté sonando de fondo en algún video, película o show) y no darme cuenta de que estaba bailando o moviéndome. Otras tantas veces siento como un impulso de querer bailar, pero quizá el momento o la situación no son adecuadas y tengo que calmarme 😛

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V de Virginia

Luego de un tiempito retomo este espacio. Se me taró un poco el cerebro, venía enganchada con el desafío de los Días de Abecedario pero tuve que parar para dedicarme a preparar el anteúltimo final (aprobé 🙂 ) y ahora perdí el hilo de inspiración (?).

Sigo tarada igual, ahora me queda el último final pero no puedo ponerme… o sea, de solo pensar en ese examen me pongo a llorar, literal. Estoy como en el medio de una gran revolución interna. Pero bueno, ya iré a visitar a mi psiquiatra :B que ayer llamé al consultorio y me dio ocupado todo el puto día ¬¬ ¡NO ME IGNORES DAMIÁN! (?)

V de Virginia. Virginia es mi suegra, y puse ese título para que se asuste (?) cuando le llegue el mail avisando sobre el nuevo post (ah, sí, sí, ella se suscribió a mi blog para que le lleguen mails notificando nuevas publicaciones, ajajaja). La pobre se preocupó porque no estaba escribiendo, hasta que le preguntó a Agus y él le dijo que dejaba el vicio bloggeril para poder estudiar sin distracciones (no me funcionó mucho, porque me distraje con cualquier otra cosa, pero bueno, fue una distracción menos ajajja)… entonces ahí le volvió la paz al cuerpo 😛

Pero no, no voy a hablar de tí, Virginia querida, no te asustes… o no te ilusiones. No sé cuál de las dos cosas sentirás 😛
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T de Tatuaje

Como dije en algunas de las publicaciones sobre agorafobia, fui adoptando algunas técnicas para tolerar el síntoma y tratar de superarlo.

Ir al baño antes de salir, llevar música cuando voy sola (en el ipod tengo una lista llamada ‘antipánico’ 😛 con música movida que me dan ganas de bailar, entonces, al escucharla ‘bailo mentalmente’ y cambia todo jajaja), hablar por teléfono (esto lo hago cuando veo que no funciona nada de lo anterior, entonces para calmarme un poco y volver a tomar el control llamo a alguien que empieza con ‘ma’ y termina con ‘má’ 😛 ajajja o a Agus, si es que no está trabajando), alguna que otra vez apliqué algunas técnicas de meditación que aprendí en clases de yoga y en internet :B y un tatuaje.

Con el tatuaje la idea fue tener un recordatorio que vaya conmigo siempre. No me servía mucho tener un papel, por ejemplo, porque si me lo olvidaba en mi casa o en otra cartera, no lo iba a tener en el momento en que lo necesitase.

También quería que estuviese en un lugar en que no lo viera tanto (para no cansarme de él), pero que estuviese a mi alcance para poder mirarlo cuando me hiciera falta (o sea, en la espalda estaba descartadísimo, porque si me agarraba pánico en el colectivo no sé cómo iba a hacer para verlo 😛 ). Lo tengo en el antebrazo izquierdo, del lado de afuera. Y creo que lo tengo en el lugar perfecto, porque hubo gente que me lo vio un año después… o sea, ni yo ni los demás lo vemos siempre.

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