La felicidad

La felicidad. Este es un tema que hablamos una vez, hace unos meses, con mi novio y le quedó una espina clavada (?)  y cada tanto me tira algún palazo. No es que nos sentamos a charlar sobre el tema, sino que hablando de otra cosa terminamos hablando de esto.

El ‘problema’ surgió cuando le dije que para mí la felicidad en sí no existe, sino que existen los momentos de felicidad. Para mí uno no puede ser feliz, porque siempre hay algo que a uno no lo conforma, no le da alegría… la pérdida de una persona, la salud, tener un trabajo que no te agrada, lo que sea.

Con años de agorafobia claramente no puedo ser feliz, perdí muchas cosas, dejé de hacer cosas, sufrí mucho (aunque ahora estoy un millón de veces mejor y volví a hacer cosas, no dejan de doler las cosas que pasé y que NO pasé a causa de esto, supongo que en algún momento voy a superar esta “rabia” y voy a poder ver con otros ojos las cosas)… pero sí tuve y tengo mis momentos de felicidad (que por suerte cada vez son más).

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R de Recaída

Para los que recién llegan a mi blog les cuento que padezco de agorafobia y fobia social (para leer sobre ello clic aquí). Tengo momentos buenos y momentos malos, claro. Cuando las cosas transcurren con normalidad, me sorprendo y me pongo feliz… ahora, cuando no es así, cuando tengo una recaída: decaigo.

Como dije en alguno de los textos hacía tiempo que no tenía el síntoma (a veces siento alguna ‘leve molestia’, cosa que puedo controlar y tolerar). Bueno, ayer lo tuve. Bah, el jueves (mientras escribo esto es viernes, pero lo publicaré el sábado… así que todo lo que sigue a continuación son pensamientos y sentimientos del día de ayer).

Con mi novio decidimos ir a un shopping en Buenos Aires, el Dot, ya que era feriado y él no trabajaba. Hace tiempo que queríamos ir a algún shopping porque fuimos a un par en Rosario el año pasado y nos volvimos locos de felicidad con los precios que encontramos.

Pero no todo fue de color rosa (?)…

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O de Opinión

Nueva publicación de Días de Abecedario que, sorprendentemente, vengo cumpliendo a raja tabla (?). Día dieciséis del desafío, letra dieciséis del abecedario. ¡Aplausos!

El texto de hoy es una opinión personal así que es posible que vayan a estar de acuerdo o no (en todo o en algunas cosas), por lo que si dejan comentarios les pido que sea con respeto 🙂

El otro día leí en un sitio web (no sé cómo llegué ni cómo funciona, pero su nombre es Thought Catalog -Catálogo de Pensamientos en español- y los escritores escriben sus… adivinen… ¡sí!… sus pensamientos) un texto que escribió una chica de veinti-largos años (veintiocho, creo) en donde contaba que se había ligado las trompas de Falopio porque está segura de que no quiere tener hijos ni ahora ni nunca. Y ya se imaginarán los comentarios, ¿no? Si bien es una decisión muy difícil de tomar, sobre todo siendo tan joven, ¿por qué criticar sus acciones? Es su vida. Aclaro que yo no lo haría, si bien todavía no sé si quiero ser madre (de pedo puedo conmigo misma, colapso muy fácilmente ante cualquier situación de estrés, imaginen lo que sería… jajaja) nunca se sabe qué puede pasar… quizá sale a flote mi instinto maternal y el instinto paternal de mi novio y decidimos traer un bodoque (o varios) al mundo. Pero así como yo decido no ligarme las trompas, ella sí lo hizo y lo respeto.

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K de Karma

Sigo firme publicando diariamente los Días de Abecedario, pero la letra de hoy es complicada. Se me habían ocurrido algunas palabras pero ¿qué escribir sobre ellas? Kilo, kiosco, kiwi, karate, karaoke, kimono, karintos (karintos los amoooo –son una especie de palitos japoneses que me encantan), Kawamura (el apellido de una familia amiga japonesa, jajaja, tenía la idea de hablar un poco de su cultura pero no tengo la suficiente información como para hacerme la sabionda (?) y tampoco quiero mandar fruta, así que… si les interesa pueden ver un video de un programa de TV en donde hablan de eso y muestran a la comunidad que está por la zona de La Plata -> clic aquí), KARMA. Hablemos del karma. ¿Ustedes creen en el karma? Yo no sé. A veces sí, a veces no. Para algunos se llama ‘Justicia Divina’, otros lo expresan como ‘todo vuelve en la/esta vida’. Pero ¿existe realmente? Muchas veces creo que es injusta la vida y el karma no actúa sobre las personas que se lo merecen (de todas formas ¿quién soy yo para decir que merecen tal o cual cosa? Pero entienden a lo que voy, ¿no?). Cuando entro en modo depresiva a veces pienso que mis trastornos psicólogicos (suena a que estoy re loca, jajaja) son mi karma. Algo tengo que haber hecho en algún momento de mi vida como para tener que merecer y lidiar con esta mierda durante tanto tiempo. ¡Tenía 16 años cuando empecé!, ¡16, loco! Y 19 cuando empeoró todo con la agorafobia. Me da bronca. Además, ¿qué pude haber hecho en 16 o 19 años de vida como para que me devuelvan el bumerang de esa forma? Sigue leyendo