Me recibí

El jueves pasado (3 de diciembre de 2015), después de 9 largos años terminé la bendita carrera y tengo un título (todavía no lo tengo, pero el año que viene lo tendré oficialmente) que ni siquiera sé si voy a usar en mi vida.

Lo conté en alguna de las publicaciones que escribí sobre Agorafobia y en la U de Universidad de los Días de Abecedario: a mediados del segundo año de facultad (y a raíz de la misma agorafobia) había dejado la facultad por no poder ir por mis propios medios y además la ‘enfermedad’ había abierto la puerta de una crisis grande tanto en lo emocional y en lo profesional/educacional. La puerta de la crisis profesional/educacional sigue abierta, nunca se cerró.

Mi vida universitaria fue poco convencional desde ese segundo año: retomar la carrera al año siguiente, sin ir a cursar, estudiando desde mi casa y yendo a rendir los parciales y finales. Básicamente (y exageradamente hablando) nunca fui a la facultad, no tengo apego ni sentimientos por la facultad, por su gente, por su edificio ni por nada del mundo universitario, no tengo amigos de estudios. Los profesores no me conocen la cara, mis compañeros de materias tampoco… yo tampoco les conozco ni las caras ni los nombres a ellos.

Así como mis años universitarios fueron no-convencionales, mi último final (y la semana previa) también lo fue.

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V de Virginia

Luego de un tiempito retomo este espacio. Se me taró un poco el cerebro, venía enganchada con el desafío de los Días de Abecedario pero tuve que parar para dedicarme a preparar el anteúltimo final (aprobé 🙂 ) y ahora perdí el hilo de inspiración (?).

Sigo tarada igual, ahora me queda el último final pero no puedo ponerme… o sea, de solo pensar en ese examen me pongo a llorar, literal. Estoy como en el medio de una gran revolución interna. Pero bueno, ya iré a visitar a mi psiquiatra :B que ayer llamé al consultorio y me dio ocupado todo el puto día ¬¬ ¡NO ME IGNORES DAMIÁN! (?)

V de Virginia. Virginia es mi suegra, y puse ese título para que se asuste (?) cuando le llegue el mail avisando sobre el nuevo post (ah, sí, sí, ella se suscribió a mi blog para que le lleguen mails notificando nuevas publicaciones, ajajaja). La pobre se preocupó porque no estaba escribiendo, hasta que le preguntó a Agus y él le dijo que dejaba el vicio bloggeril para poder estudiar sin distracciones (no me funcionó mucho, porque me distraje con cualquier otra cosa, pero bueno, fue una distracción menos ajajja)… entonces ahí le volvió la paz al cuerpo 😛

Pero no, no voy a hablar de tí, Virginia querida, no te asustes… o no te ilusiones. No sé cuál de las dos cosas sentirás 😛
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U de Universidad

Y nos estamos acercando al final del abecedario y sigo pensando en que no sé sobre qué voy a escribir después de esto, jajaja.

Hoy llegó la letra U y como había dicho en algún texto anterior, voy a hablar de la Universidad. Bah, en realidad de la Facultad.

Cuando estaba en el secundario estaba convencidísima de que quería estudiar Periodismo, pero en segundo año de polimodal (que ahora sería quinto año, creo), en una materia -de esos talleres totalmente inútiles cuya clase era a las dos y media de la tarde cuando ya habíamos terminado el horario escolar a las doce o a la una y teníamos que hacer tiempo para pasar esa hora o esas dos hora que teníamos al pedo en el medio y que no tenía sentido volver a casa porque ni siquiera llegaba que ya tenía que volver y encima te hacía perder la tarde- nos pidieron hacer una monografía (o algo de eso) sobre la carrera que teníamos pensado estudiar con otro compañero que tuviese pensado estudiar lo mismo. Hacerles preguntas a personas que se hayan recibido o que estuviesen cursando, investigar sobre las materias, y esas cosas.

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